Igual que tú


Escrito el 16/04/2018 por Juan Manuel Llorca

Siendo, como soy, varias personas a la vez, me levanto de la cama cada día con la curiosidad de averiguar a quién me encontraré al otro lado del espejo.

No todos los tipos que se afeitan en mi baño, con mis mismos gestos, mi misma cara de zangolotino y mi mismo cuerpo de escombro, me caen igual de bien. Y conste que me doy cuenta de que ellos me observan a mí con la misma curiosidad que yo a ellos, tratando de averiguar quién soy ese día y qué me estaré tramando.

Algunos, en realidad, me caen como una patada en los huevos.

Son gente que se disgusta por chorradas, que desaprovecha el tiempo miserablemente y que no sabe valorar la ducha caliente que les espera en un instante, el café con espumita, el vientecito mañanero y otras tantas exquisiteces sólo al alcance de algunos privilegiados entre los que me encuentro.

Y es que soy varias personas en una, talmente como la santísima trinidad, sólo que, con la dosis adecuada de la medicación correspondiente, a veces se me nota menos y otras, hay que joderse, hasta un ciego con los ojos vendados y que pase deprisa advierte al primer vistazo, ya ven ustedes qué sinsentido, que soy un tripolar de libro, un paciente, un desquiciado y un tonto de los cojones por muy temprano que me levante.

Además no soy constante y me contradigo que es un primor, con lo cual no hay quien se aclare conmigo.

Sirva como ejemplo que, en ocasiones, cada muerte de obispo más o menos, soy más majo que las pesetas: avispado, ingenioso, buenagente, optimista y voluntarioso entre otras muchas cosas, todas ellas positivas, que me convierten en un ejemplo no sólo para la humanidad, que es algo que está chupado, sino también para mis vecinos, que tiene mucho más mérito se mire por donde se mire.

Lo que no consigo ser ningún día es guapo, que me jode, pero ya estoy resignado.

Si me preguntan cual es mi músico favorito contesto aleatoriamente, y siempre con el mismo aplomo, que Pedro Guerra, Rosendo, Tchaikovsky, Bob Dylan, la Creedence Clearwater Revival o Carlos Gardel. A veces, incluso, se me ha pasado por la cabeza Lluis Llach, pero en estos momentos no tengo cojones a decirlo en voz alta por si me meten en la cárcel.

Tal es mi nivel de contradicción, mi falta de criterio y mi desdoblamiento de personalidades que puedo defender una cosa y su contraria con pasión, y sin mentir ni una mijita, en lo que me dure el convencimiento de lo que se me haya pasado por la cabeza.

La cosa es que no me aguanto y me caigo de puta madre a partes iguales.

A veces soy escritor, otras un empresario de mierda, un adicto al trabajo, un vago de siete suelas, un conformista, un culo inquieto, un buenoparanada, un genio de las finanzas, un pardillo, un visionario, un soñador, un comemierda…

… Y ni siquiera me tomo la molestia de organizar el tiempo que dedico a cada cosa, por que soy todo lo dicho cada día, sin excepción, y si me pongo dichoso doy la vuelta al marcador en una hora y me fumo un puro como si tal cosa.

Y lo más gracioso es que soy igual que tú, que todos ustedes, que están perdiendo su valioso tiempo leyendo esto para que al final yo les llame, con toda mi cara, seres humanos.

¡Y pónganse a trabajar que, a este ritmo, tanto a ustedes como a mí, se nos escapa otro día de entre las manos y no está la cosa como para seguir con estas bobadas!

One Response to "Igual que tú"
  1. Julian chana vergara dice:

    El resumen a este magnífico libro seria AMEN. AMEN a su contenido, AMEN por lo que me siento identificado, AMEN a la sinceridad, AMEN a la valentía por expresar lo que se piensa, a la vez con sensibilidad y sin rodeos a la hora de manifestarlo por difícil que parezca conjugar estas dos vertientes. Pues todo esto es lo que consigue este magnifico autor. Únicamente AMEN.

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